jueves, 17 de enero de 2019

¿El poder de la oración o el poder de los corazones?


El pastor habló hoy de la oración como vía para estar cerca de Dios y para alcanzar otros fines en nuestras vidas.
Y mientras escuchaba la  predicación del Pastor Edgardo Salamanca pensaba cuán vana puede ser la oración en éstos tiempos cuando no existen verdaderos cristianos receptivos al mensaje de Dios.
Y Dios puede usar a cualquier persona u objeto para hacernos ver las necesidades del prójimo, ése a quien la palabra nos invita y obliga a amar y apoyar.
De qué sirve la oración si pudiendo darle pan al hambriento y sanidad al enfermo no lo hacemos?
Orar no significa mantenerse alejado de las realidades ni mirar hacia el otro lado.
Orar no es un método o una ecuación matemática de obligatorio cumplimiento . Orar no es poner en manos de Dios asuntos que podemos resolver nosotros mismos, apoyándonos por supuesto en su palabra.
Puede un cristiano decir que respeta y guarda los mandamientos si niega la ayuda al enfermo o al perseguido???
Es la Iglesia la conjunción de hermanos que se aman y predican el Evangelio o es una necesidad para satisfacer egos personales?
Puede la Iglesia o sus líderes resolver conflictos ancestrales de la región cuando es incapaz de crecer ella misma y lograr un avivamiento?
Y el mayor privilegio no es la oración misma sino las obras que hacemos en este mundo. Porque los cristianos debemos ser luz en este mundo.Y muchas veces la oración puede fallar pero la fe nos salva del laberinto que significa sentirnos solos en un mundo cada vez más frío.
La oración tiene un poder infinito pero la mano que se tiende y los corazones sinceros nos llevarán a la presencia de Dios no como pecadores sino como verdaderos servidores de Cristo.






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