lunes, 10 de septiembre de 2018

LAS MEJORES FOTOS DE CHILE












 

Un día salí de Cuba casi “a patadas”. Recuerdo a mi madre despidiéndome en el aeropuerto de la Habana y mi pensamiento puesto en Dios, rogando porque una legión de ángeles me acompañara hasta llegar a mi lugar de destino. Y así fue: llegué sano y salvo, aunque con los ojos rojos por la tanta presión y el frío al cual no estaba acostumbrado. 
Chile fue el país que me dio protección y refugio. Y desde mi exilio he podido experimentar cuan dura es la vida para el “extranjero”, pero también pude respirar por primera vez, lo que era la libertad.
He tenido algunas decepciones, pero vivo libre sin temor a que alguien me encierre o golpee por expresar mis ideas. He estado batallando contra personas y contra un sistema que le falla a sus ciudadanos en ciertos rubros, pero me he enamorado, he vivido al 100 %, he derrochado más sudor que lágrimas. Y mira que es difícil derrochar sudor en un país de temperaturas heladas.
En este país he hecho de todo para sobrevivir no tanto por necesidad sino para vivir como alguien normal y olvidarme de que fui un “personaje”, una figura pública en Cuba. Aquí he servido a otros poniéndole el extra cuando parecía que ya no daba más. He servido a mucha gente y eso me convirtió en una persona normal y eso dio respiro a mi corazón. Pocas veces alguien me recordaba lo que fui, por alguna búsqueda en Google; y cuando eso sucedía yo trataba de minimizar. Una noche me dijo una ex colega de un Restaurant en el que trabajé: “Ernesto estuve leyendo mucho sobre ti y tú eras como un ícono en Cuba, muy famoso, ¿qué haces aquí?”
Pienso que mi historia no es muy diferente a la de otros que han tenido que abandonar su tierra en búsqueda de libertad. Porque no importan los apellidos ni la historia de cada cual. Todos tenemos nuestros arquetipos y cada quien sigue su destino, su misión en esta Tierra.
A mí me han faltado algunas cosas, pero de algo estoy seguro y es que Dios ha estado mirando mi tristeza. Cuando he estado en la oscuridad él me ha dado fuerza para que la desesperación no colme la copa.
Así he llegado a mi primer año en este exilio. Y justo hoy compartiré con mis lectores las fotos más bellas de Chile. Cada una de ellas tienen un gran significado para mí.







































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